Heidelberg

18 11 2008

Para que veáis que aquí los domingos no se pasan tirado en la cama en plan resacoso, aquí va una pequeña crónica de la excursión del domingo.

Inicialmente, la idea era madrugar un montón, ir a la Selva Negra, hacer unos 25 km de ruta por allí, y volvernos para casita. Me invitaron a la excursión (maravillas del facebook), y hale, me levanté pronto, hice la comida, salí corriendo de casa… todo para que casi todos los demás llegasen tarde y encima decidieran que como hacía mal tiempo, meterse en el bosque no era la mejor idea. ¿Solución? Volverse a casa no, desde luego. Mejor, excursión alternativa a Heidelberg, y además con una mezcla internacional de las más divertidas que yo he visto por aquí, a saber: dos eslovacos, una polaca y dos españoles.

Así que tras un café por el centro con el otro español y una eslovaca, porque volvernos a casa para una hora no nos valía la pena, quedamos con los demás a las 10 en la estación de tren. Con esto del ticket colectivo, el tema nos salió bastante barato: son 27 euros el ticket, que vale hasta para cinco personas en determinados trenes de la región de Baden-Württemberg. Vaya, que me dejé más en cafés que en transporte ese día.

Heidelberg es un destino bastante frecuentado por turistas por varios motivos, entre otros, el castillo y la universidad. El castillo, o lo que queda de él, es la ruina más famosa de Alemania, al parecer, y además tras esa inocente cuestecita de subida, se encuentra uno en una posición privilegiada para mirar la ciudad. Situado en lo más alto de la ciudad, las vistas que se obtienen de la misma son impresionantes. La universidad es la más antigua del país, según leo en la wikipedia, y quedó etiquetada como “Universidad de élite” en el concurso realizado en Alemania en 2007. Claro que ya no me fío yo mucho de la calidad de las universidades alemanas…

La pena es que cuando fuimos, no llevábamos la excursión muy preparada (por aquello de que fue improvisada), y es ahora cuando leo que existía ya en el siglo V a.C. una fortaleza celta allí, aunque el origen de la Heidelberg “moderna” debió de ser más tarde, ya que se menciona la aldea de Bergheim en documentos fechados en el 769 d.C. Aún así, el no saber acerca de Heidelberg no nos impidió disfrutar la excursión, porque el sitio nos encantó a todos y además nos echamos unas risas. Incluso he mejorado mi eslovaco y checo xD

heidelberg_st

El finde que viene si el tiempo acompaña, vendrá la Selva Negra…





Miércoles

5 11 2008

Como todas las semanas, después del martes viene el miércoles. En general, el miércoles nunca había sido un día especial: pues detrás del martes, y antes del jueves. Sólo significaba que el ecuador de la semana “laboral” estaba a punto de ser rebasado, y por tanto, el finde estaba un poco más cerca. El miércoles nunca ha tenido más importancia que los otros días a menos que coincidiese con alguna fecha señalada, pero así, por el mero hecho de ser miércoles… pues no.

Sin embargo, como tantos otros conceptos que yo suponía inmutables, ahí está: la vida Erasmus en Stuttgart puede darle ese matiz que hace que cambie todo. No es que los alemanes hayan cambiado su sitio entre Dienstag y Donnerstag, no se trata sólo de que lo llamen Mittwoch. Aquí los miércoles son el día que hace que mis clases de los jueves estén condenadas a ser testigos de mi estado más lamentable. Porque sí, voy a clase, pero durmiendo una cantidad de tiempo que más bien podría medirse en minutos, y eso para mí, marmota en otra vida, es casi doloroso. Los miércoles en Stuttgart son el día que abren Max Kade y el Sansibar. Son los días del fin de fiesta en lavandería (los demás también, pero hoy es casi un ritual), de la cerveza barata. Del eterno dilema: salir o no salir, del “sólo salgo un ratito”, el posterior “cinco minutitos más” y el final “mañana no voy a clase” (que, ya digo, yo sí voy, pero en líneas generales para casi todo el mundo la noche evoluciona así).

Y yo, pues qué queréis… entre los cócteles de los 3 euros del Max Kade, y la cercanía y ambiente del Sansi… está ya una mayor para andar resistiéndose. La noche es joven…





Yo quiero marcha, marchaaa!!!

27 04 2008

Al parecer, los alemanes no son tan sosos como los pintan. O sí, el caso es que sí hay por donde moverse en Stuttgart si busca uno un poco de fiesta y demás, aún cuando la gente que frecuenta esos garitos no sea alemana xD
Quedó dicho que, al menos en la comunidad Erasmus, priman las fiestas en la resi o bien en los pisos compartidos, y de hecho en mi caso, por estar el campus pelín lejos del centro si no cuenta uno con el metro (¡estoy harta de vivir en el confín del mundo, lejos de la civilización! ¿será mi sino?), se sigue más o menos el horario español los días que la fiesta no queda en el campus: botellón y salida con el último autobús, y luego vuelta con el primer metro. Desconozco cómo es esa zona (sé que la parte cultural no está mal, ballet, ópera y demás. Encima resulta que por ser estudiante te hacen unos descuentos tremendos en muchas cosas, pero de todo eso hablaré otro día, que aún no sé mucho).
En general, la gente se mueve por la zona del campus. Hay un chico muy aplicado de la etsit que tiene una información estupenda para no perdernos mucho. Entre otras cosas nos cuenta que hay dos bares normalillos, del tipo cervezas y parchís, uno más techno (que posiblemente yo no pise), y, para mi alegría y regocijo, hay un bar-disco por la zona del campus en el que los miércoles ponen… SALSA!!!!! Así ni siquiera nuestro amigo Erasmus de este año podrá decirme que no viene a verme xDD

(Y sí, Rafa, tendré cervezas preparadas si vienes a visitarme… no se puede hacer menos, en Alemania!)