Perspectiva

5 03 2008

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El ser Erasmus es para siempre. No hay forma de borrar esa condición: una vez eres estudiante Erasmus, lo eres para toda la vida“.

En estos términos comenzaba la charla sobre el programa de movilidad que, en su día, tuvo lugar en la facultad para informarnos de las posibilidades que teníamos. Claro que hablaban en términos económicos; una vez recibes la beca Erasmus, no puedes volver a recibirla, aunque te cambies de carrera, de universidad y de lo que tú quieras, pero a mí me gusta pensar, de todos modos, que es efectivamente algo indeleble, una marca que llevas toda la vida.

Por la gente que yo conozco y que ha participado en un programa de estas características, no sé nada. Sólo te miran con cara de bobos, con una sonrisa inmensa y te dicen que no pierdas la oportunidad de participar en ello. Que conoces un montón de gente, que abres tremendamente los ojos y aprendes a mirar las cosas de otra forma. Un año fuera es una forma de buscarte a ti mismo, de darte un respiro de todo lo que te rodea. Quien más, quien menos se ha sentido desengañado alguna vez, y es una oportunidad perfecta para renovar metas, buscar nuevos retos, no importa si son el idioma, la carrera, abrir la mente…

Para distinguir lo importante de lo que no lo es entre todo lo que te rodea. Para redescubrir, una vez más, a los que siempre están allí, a pesar de la distancia, de la diferencia de ritmos de vida, de los kilómetros. También para olvidar a aquellos que no lo están porque no lo estuvieron nunca. Para dar la bienvenida a todos los que entrarán, con los que compartirás una temporada importante. Para encontrar de alguna forma partes de ti mismo que creías haber perdido.

(Aún esperando la publicación de la lista para confirmar desde dónde miraré el mundo el año que viene…)

[La imagen es una obra de M.C. Escher. Recomiendo, a quien no lo conozca, que lo busque por ahí, tiene muchas cosas interesantes.]





El destino: Alemania

1 02 2008

Bueno, ¡está hecho! Entregados ya todos los dichosos papeles (solicitud, currículum, foto, fotocopia de dni, de certificados de idiomas, de justificantes varios), por fin las opciones están claras. Los cinco destinos pertenecen a Alemania, que es este manchurrón de aquí:

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Como supongo que todos estáis más o menos situados, no voy a soltar un rollo tremendo sobre geografía ni nada, que para eso está la Wikipedia (de donde, por cierto, sale también el mapa) . Sólo os cuento las opciones que aparecen en mi solicitud… para que se sitúe el que quiera hacer turismo el año que viene:

- Stuttgart: está señalado en el mapa, es el puntito que viene un poquito por encima del Danubio (azul :D ), cerquita de Karlsruhe, que es donde estudiaba Robert, el “eterno Erasmus” de la facu - que, por cierto, desaprueba totalmente que me quiera ir a Stuttgart. Es la primera opción, un poco por las ventajas académicas, y otro porque esas mismas ventajas me han forzado a investigar un poco cómo es la vida allí, y ahora me resulta tan familiar que, la verdad, me gustaría mucho ir. Para algo he sometido a los que ya están allí a un tercer grado…

- Hannover: más o menos a la altura de Berlín, pero más hacia el oeste. La segunda porque es la otra que ofrece una doble titulación, no conozco esta ciudad de nada, pero bueno, que a mí lo que me gusta es el idioma y Alemania en general… estas cosas raras que tiene una.

-Aachen: tiene un nombre feísimo en castellano (Aquisgrán), con lo bonito que suena en alemán =( Al parecer es la ciudad universitaria por excelencia, o de eso se jactan los que viven allí, que te la venden diciendo que es buen sitio para ir a estudiar ingenierías. No sé, también me parece una buena alternativa esta tercera opción, que, por cierto, se encuentra en la frontera, bastante cerquita de Amsterdam.

-Berlín: inmenso dolor que quede relegada al… ¡¡cuarto lugar!! Berlín me encanta, es la única zona de Alemania que conozco, y no es que la conozca en profundidad, pero me da sensación de fuerza, de carácter. Vista en un viaje en el que recorres Praga, Viena y Budapest, al parecer eres raro si Berlín te encanta, pero ahí está, para gustos los colores. Insisto: sí, estaba llena de obras cuando fui, no tiene los pedazo monumentos de Viena ni es un museo a lo grande como Praga, pero tiene algo que la hace muy especial.

-Munich: esta ya era por poner. Sin pretender hacerla de menos, si no me dan ninguna de las anteriores, no creo que caiga esta, pero bueno, que no se diga que no lo intenté… A ver lo que sale.